Es una de las
leyes de la naturaleza de las cuales el ser humano no se puede escapar. Nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos.
Sabemos dónde nacimos, pero solo Dios sabe donde y cuando vamos a
cumplir la última fase.
Nosotros, a más de cinco mil kilómetros de distancia,
hemos reportado el lamentable deceso de algunos de nuestros paisanos y el
estado delicado de salud de otros. En este vasto mundo de gente que por "A"
o "B" motivo han abandonado la tierra que los vio
nacer, también hay momentos de alegría para reportar.
Venfil Raymundo Orozco, ha sido un ser bastante
apreciado por muchos sampedranos viviendo en esta parte del mundo. No solo
porque tuvo la suerte de nacer en ese terruño que ha ofrecido a tantos hijos de
otros pueblos la oportunidad de sentirse bienvenido, sino porque ha sido un ser
humano decente que con su actitud de respeto y honestidad ha puesto el nombre
de nuestro pueblo en alto.
A los dieciocho años en Guatemala se convierte uno en un adulto con todas las libertades y responsabilidades que este titulo trae.
Lamentablemente Rogelio no vivía en Guatemala, había hecho su residencia temporal en este país del norte de America.